El sepulcro prehistórico de Huerta Montero (Almendralejo)
A las afueras de Almendralejo, en plena Tierra de Barros, se conserva uno de los sepulcros prehistóricos más singulares y mejor conservados de Extremadura. Una tumba colectiva de la Edad del Cobre, con más de 4.600 años de antigüedad, orientada para que la luz del solsticio de invierno ilumine su cámara funeraria.
- Planifica tu visita a Huerta Montero
- Un poco de historia
- Cómo es el sepulcro
- Los enterramientos
- El solsticio de invierno
- La visita
- Qué ver cerca de Huerta Montero
Planifica tu visita a Huerta Montero
La visita
Las visitas son guiadas y gratuitas, pero hay que concertarlas con antelación (al menos con 24 horas de antelación) en la Oficina de Turismo de Almendralejo:
- Plaza de la Iglesia nº 16, Almendralejo (Badajoz)
- Teléfono: 924 666 967
- Oficina de Turismo de Almendralejo
El momento más especial del año es el solsticio de invierno, en torno al 21 de diciembre. Esos días la luz del sol entra por el corredor de la tumba e ilumina la cámara funeraria, igual que hace más de 4.600 años. El Ayuntamiento de Almendralejo organiza por esas fechas el Festival del Solsticio de Invierno, con jornadas de puertas abiertas, visitas guiadas y actividades para todos los públicos.
En verano también se celebran actividades culturales coincidiendo con el solsticio de verano.
El sepulcro se encuentra bajo una cubierta que lo protege, así que la visita se puede hacer en cualquier momento del año y con cualquier tiempo.
¿Cuánto tiempo?
La visita al sepulcro dura aproximadamente media hora, ya que se realiza como visita guiada y se apoya en los paneles interpretativos del centro.
¿Cómo llegar?
El sepulcro está a las afueras de Almendralejo, en la Vereda Corona s/n, dentro del Polígono Industrial Tierra de Barros.
Para llegar, lo más sencillo es dejarse guiar por las señales indicativas o configurar el GPS. Tanto si llegamos desde Mérida o Cáceres por la A-66 (salida 648), como si venimos desde Badajoz por la EX-300 o desde Zafra y Sevilla por la A-66 (salida 652 y luego la EX-212), el recorrido termina en las inmediaciones del polígono, perfectamente señalizado. Hay espacio para aparcar junto al yacimiento.
¿Dónde nos alojamos?
Aquí puedes consultar nuestra lista de alojamientos recomendados en la comarca de Tierra de Barros .
Almendralejo es una ciudad cómoda y bien comunicada, con una gran tradición vinícola y gastronómica. Un buen punto de partida para conocer la provincia de Badajoz.
El descubrimiento
Huerta Montero se descubrió de manera casual en 1988. Un agricultor estaba trabajando la tierra cuando su arado tropezó con una gran losa de piedra, algo completamente inesperado en unos terrenos de arcilla y caliza donde no abundan las piedras grandes.
Tras dar aviso, se pusieron en marcha los primeros trabajos de prospección y excavación, dirigidos por el historiador Francisco Blasco desde la Universidad Popular de Almendralejo. Lo que en un principio parecía una tumba sencilla, que se iba a resolver en pocos días, acabó convirtiéndose en una excavación de tres años, que finalizó en 1992.
Al terminar, y para garantizar su conservación, el sepulcro volvió a cubrirse con arena durante casi dos décadas. No fue hasta 2011 cuando se acondicionó y se abrió al público, ya con el edificio protector y el recorrido que vemos hoy.
Desde el primer momento, los investigadores comprendieron que no estaban ante una tumba cualquiera. Huerta Montero es un ejemplo excepcional de la arquitectura funeraria del Calcolítico (la Edad del Cobre), y ha llegado hasta nosotros en un estado de conservación extraordinario.
Cómo es el sepulcro
Huerta Montero es un sepulcro de corredor con cámara circular, un tipo de construcción que los arqueólogos conocen como tholos. Se construyó durante el III milenio a.C., hace unos 4.650 años, según las dataciones por carbono 14.
Lo que hace especial a este sepulcro es que se excavó bajo tierra. La mayor parte de la estructura estaba soterrada, y solo asomaban al exterior la falsa cúpula y el túmulo de tierra que la cubría. Esa condición subterránea fue clave: cuando la bóveda acabó derrumbándose, selló por completo el interior y permitió que su contenido se conservara en muy buen estado.
La estructura tiene una longitud total de unos 15 metros, y se organiza en tres tramos:
- La rampa de acceso, una escalera descendente de unos 7 metros excavada en el terreno.
- El vestíbulo, al final del cual se encontró la losa de piedra que cerraba la entrada a la tumba.
- El corredor, de unos 4 metros, construido con losas verticales (los ortostatos) y techado con losas horizontales.
Los ortostatos del corredor se tallaron en una piedra más dura, un gneis de tonos rojizos, y la altura del pasillo va aumentando a medida que nos acercamos a la cámara.
Finalmente llegamos a la cámara funeraria, de planta circular y unos 4,60 metros de diámetro. Estaba cubierta por una falsa bóveda construida por aproximación de hiladas, es decir, superponiendo anillos de piedra cada vez más pequeños hasta cerrar la cúpula. En la actualidad solo se conserva la primera hilada.
Merece la pena fijarse en las técnicas constructivas: las paredes de la cámara se hicieron con tapial (una mezcla de arcilla y caliza con agua) y se revistieron con losas de pizarra. Los constructores de Huerta Montero demostraron un conocimiento muy preciso del terreno y de los materiales que tenían a mano.
Los enterramientos
Huerta Montero fue utilizado como enterramiento colectivo durante aproximadamente mil años, en dos fases distintas separadas por unos siglos.
En la tumba se han documentado restos de al menos 109 individuos, algunos de ellos depositados en posición fetal, que es como se realizaban originariamente los enterramientos. En la primera fase se identificaron 75 personas, y en la segunda, 34. La esperanza de vida de aquellas comunidades era muy baja, en torno a los 23 años.
Junto a los restos óseos apareció un ajuar variado: ídolos placa de pizarra, puntas de flecha, cuchillos, colmillos de jabalí, conchas marinas y objetos cerámicos, entre otros. La presencia de huesos de animales domésticos (vaca, cabra, oveja y perro) indica que se trataba de una sociedad ganadera y agrícola.
La investigación interpreta que Huerta Montero no era solo un lugar de enterramiento, sino también un espacio de culto a los antepasados, a los que se consideraba mediadores entre los vivos y las divinidades.
El sepulcro estaba vinculado a un poblado fortificado situado en el Cabezo de San Marcos, a unos 2,5 kilómetros, en la vega del río Harnina. Las familias de aquel poblado eran quienes enterraban a sus difuntos en esta tumba.
El solsticio de invierno
Uno de los aspectos más fascinantes de Huerta Montero es su orientación astronómica.
La tumba está alineada de forma que, al amanecer del solsticio de invierno (en torno al 21 y 22 de diciembre), la luz del sol penetra por el corredor y llega hasta el fondo de la cámara funeraria. Los investigadores creen que se trata de una ceremonia intencionada: ofrendar la luz del sol nuevo a los difuntos, un rito asociado al renacimiento y a los ciclos agrarios.
En el sepulcro se encontraron tres agujeros en la roca con restos de piedras que sirvieron para colocar postes de madera. La línea que unía esos tres postes apunta precisamente a la dirección del amanecer del solsticio de invierno, muy similar al eje longitudinal de la propia tumba. Es decir, aquellos constructores dejaron marcado sobre el terreno el trazado que debía seguir la construcción.
Actualmente, al no conservarse la bóveda original, el sol entra en la cámara durante más días. Cuando la cúpula estaba completa, es probable que el interior solo se iluminara en las fechas exactas del solsticio.
Durante la visita, el guía apaga las luces y, con la ayuda de un foco exterior, reproduce el efecto de la luz del solsticio entrando por el corredor. Es un momento que pone la piel de gallina.
Qué ver cerca de Huerta Montero
Almendralejo es la capital de la comarca de Tierra de Barros, una comarca de tradición vinícola y olivarera, llena de bodegas y casas solariegas.
- Ruta literaria sobre el Romanticismo en Almendralejo
- Las Candelas de Almendralejo , una de las fiestas más tradicionales de la ciudad
- El Museo de las Ciencias del Vino y el Palacio de Monsalud
- La vecina localidad de Villafranca de los Barros y su museo MUVI
- La Sierra Grande de Hornachos, al sureste de la comarca
- Otras muestras de la prehistoria extremeña, como el Dolmen de Lácara , cerca de Mérida






