Qué ver en Olivenza
Olivenza es una de las ciudades más singulares de Extremadura. Cinco siglos de historia portuguesa y más de dos siglos de historia española conviven en su casco histórico, uno de Los Pueblos Más Bonitos de España. Vamos a recorrer sus iglesias manuelinas, su castillo, sus murallas abaluartadas y su deliciosa gastronomía de frontera.
- Planifica tu visita a Olivenza
- Un poco de historia
- Qué ver en Olivenza
- Qué ver cerca de Olivenza
- Alojamientos
Planifica tu visita a Olivenza
¿Cuándo?
Cualquier época del año es buena para visitar Olivenza. Como ocurre en el resto de Extremadura, en verano puede haber días de mucho calor, así que conviene planificar el paseo a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde.
Si quieres visitar la ciudad con tranquilidad, ten en cuenta que hay fechas en las que puede haber una gran afluencia de visitantes. Por un lado, la Semana Santa, con la procesión del Señor de los Pasos, patrón de Olivenza. Por otro, la Feria del Toro, que se celebra a comienzos de marzo.
¿Cuánto tiempo?
El casco histórico de Olivenza se recorre perfectamente en un día y a pie.
Pero si quieres acercarte al Gran Lago de Alqueva, a la Sierra de Alor o cruzar a la vecina Elvas (Portugal), merece la pena dedicarle varios días. Y por supuesto para disfrutar de la gastronomía de la zona.
¿Cómo llegar?
Olivenza está a solo 24 km al sur de Badajoz, junto al río Guadiana, que hace aquí de frontera con Portugal.
- Desde Badajoz: la carretera autonómica EX-107 (Badajoz-Villanueva del Fresno, unos 30 minutos).
- Desde Madrid: la A-5 hasta Badajoz y, después, la EX-107 (unos 430 km).
- Desde Sevilla: subiendo por la N-630 y la N-432 (unos 215 km).
- Desde Portugal: por Elvas o por la EX-105, que cruza el Guadiana junto a las ruinas del Puente de Ajuda.
¿Dónde nos alojamos?
Encontrarás alojamiento en Olivenza y su comarca , tanto en la propia ciudad como en localidades cercanas del entorno del Gran Lago de Alqueva.
Un poco de historia
El origen de Olivenza está ligado a la reconquista de Badajoz por Alfonso IX de León en 1230. Para recompensar su ayuda, el rey cedió varias plazas a los caballeros templarios, que hacia 1256 crearon aquí la encomienda de Olivenza. En 1297, el Tratado de Alcañices cedió la aldea al rey portugués Don Dinis, que un año después le otorgó carta foral, la elevó a la categoría de villa y mandó levantar sus primeras murallas.
A partir de entonces, Olivenza vivió cinco siglos plenamente portugueses. La ciudad creció al abrigo de su castillo — la Torre del Homenaje fue en su época la más alta de Portugal— y alcanzó su máximo esplendor en el siglo XVI, bajo el reinado de Manuel I. De esa época son la iglesia manuelina de la Magdalena y el Puente fortificado de Ajuda, que unía la villa con Elvas.
Tras la unión de las coronas de España y Portugal (1580-1640) y la posterior restauración de la independencia portuguesa, la frontera se convirtió en un polvorín. Olivenza se dotó entonces de una imponente muralla abaluartada y su puente sobre el Guadiana fue volado en 1709, durante la Guerra de Sucesión.
El giro definitivo llegó en 1801. En el contexto de la Guerra de las Naranjas , el ejército español conquistó Olivenza y el Tratado de Badajoz la incorporó definitivamente a España. Aunque Portugal mantuvo viva su reclamación durante décadas, la ciudad conserva hoy con orgullo su doble herencia: cinco siglos de historia portuguesa y más de dos siglos de historia española.
Qué ver en Olivenza
Olivenza es una ciudad pequeña, de unos 12.000 habitantes, y su casco histórico se recorre cómodamente a pie. La mejor forma de conocerla es dejar el coche aparcado en cualquier hueco y perderse por sus calles, que mezclan el blanco encalado de los pueblos españoles con el sabor portugués de sus iglesias, portadas manuelinas y pavimentos.
Vamos a comenzar el recorrido en la Plaza de la Constitución, el corazón civil de la ciudad, y a partir de ahí iremos descubriendo diferentes caras de Olivenza: la religiosa, la militar y la civil.
Plaza de la Constitución y Palacio Municipal
La Plaza de la Constitución, también conocida como Plaza de España, es el centro natural de Olivenza. En uno de sus lados se levanta el Palacio Municipal, sede del Ayuntamiento.
El edificio comenzó a construirse a mediados del siglo XV como Casas da Câmara (Casas Consistoriales), apoyado directamente sobre la muralla medieval y junto a la Puerta de la Gracia.
Su elemento más valioso es la portada manuelina de la planta baja, uno de los símbolos de la ciudad. Contiene una rica decoración vegetal, un arco polilobulado de influencia árabe, esferas armilares y la Cruz de Cristo, junto a las armas de Portugal y los símbolos del escudo de Olivenza (la torre y el olivo).
En la planta superior destacan los balcones enrejados y el balcón corrido donde ondean las banderas. Junto al palacio se alza la torre del reloj.
A pocos metros de la portada manuelina encontramos una columna rematada con la esfera armilar, un símbolo que veremos en muchos lugares de Olivenza y que representa los descubrimientos de los navegantes portugueses durante los siglos XV y XVI. Es un símbolo importante para Portugal, aparece en su escudo nacional.
La ciudadela medieval y el castillo
El castillo de Olivenza fue levantado por la Orden del Temple, a la que Alfonso IX cedió la aldea tras la conquista de Badajoz. Cuando la villa pasó a manos portuguesas, Don Dinis la amuralló a finales del siglo XIII. El alcázar del castillo conserva gruesas murallas del siglo XIV, sin almenas, y podemos ver las grandes torres con sus matacanes.
Su gran protagonista es la Torre del Homenaje, construida en el siglo XIV bajo el reinado de Alfonso IV de Portugal y reforzada en 1488 por orden de Juan II. Con 36 metros de altura y tres pisos, llegó a ser la más alta del reino de Portugal. Se accede a ella a través de diecisiete rampas cubiertas con bóveda.
La ciudadela se abría al exterior por varias puertas. La Puerta de Alconchel y la Puerta de los Ángeles están flanqueadas por torreones circulares, mientras que la Puerta de la Gracia y la Puerta de San Sebastián cierran el recinto.
En la actualidad, el castillo acoge el Museo Etnográfico Extremeño «González Santana», una interesante recreación de la vida tradicional y los oficios de la comarca a comienzos del siglo XX.
Iglesia de Santa María del Castillo
Dentro del recinto del alcázar se levanta la Iglesia de Santa María del Castillo, construida entre 1584 y 1627 sobre el lugar que ocupó el primer templo cristiano de Olivenza, del siglo XIII. Es un edificio que combina la sobriedad del Renacimiento tardío con la exuberancia del Barroco portugués.
En su interior llama la atención la traza de iglesia-salón, con sus tres naves a la misma altura, y la azulejería de los siglos XVII y XVIII que decora muros y capillas. Pero su gran tesoro es el Árbol de Jessé, un espectacular retablo genealógico en madera policromada que representa el árbol genealógico de Cristo y que es el mayor de los que se conservan.
Iglesia de Santa María Magdalena
La Iglesia de Santa María Magdalena es, para muchos, la joya del patrimonio de Olivenza y uno de los mejores ejemplos del estilo manuelino (el gótico tardío portugués) fuera de Portugal. Fue mandada construir a principios del siglo XVI, en tiempos de Manuel I
En su exterior destacan la esbelta torre, los pináculos y las gárgolas, así como su portada manuelina.
Pero creo que lo mejor está en su interior. Las columnas torsas imitan los cables de los navíos de la Era de los Descubrimientos. Si puedes, visítala al mediodía: la luz natural genera un ambiente que la hace todavía más bella. No en vano fue elegida Rincón Más Bonito de España por la Guía Repsol.
Santa Casa de la Misericordia y Capilla del Espíritu Santo
En la calle Caridad, a unos metros de la Plaza de la Constitución, se encuentra la Santa Casa de la Misericordia. Fue fundada el 20 de noviembre de 1501. Desde sus inicios se dedicó al ejercicio de las obras de misericordia, como hospital y centro de ayuda a los más necesitados. El aspecto actual corresponde a las reformas barrocas de los siglos XVII y XVIII.
Su mayor tesoro es la Capilla del Espíritu Santo, cuyas paredes están completamente revestidas por espectaculares azulejos historiados del siglo XVIII. Los paneles narran las catorce obras de misericordia y diversas escenas bíblicas, creando una atmósfera única.
Se puede visitar, aquí tienes información sobre los horarios y el precio de la entrada .
La Puerta del Calvario y la muralla abaluartada
La muralla abaluartada es el cuarto y último cinturón defensivo de Olivenza. Se construyó en el siglo XVII para hacer frente a los asedios de la Guerra de Restauración, y en ella trabajó el ingeniero jesuita holandés Cosmander, con la colaboración del francés Gilot.
Baluarte de San Blas
El conjunto de la muralla abaluartada tiene un trazado irregular y llegó a contar con nueve baluartes: Príncipe, San Blas, San Francisco, la Cortadura, San Pedro, Reina Gobernadora, San Juan de Dios, la Cuerna y Santa Quiteria.
Poseía tres puertas, de las que solo se conserva la Puerta del Calvario, la más monumental, que está orientada hacia Portugal.
Está a unos 5 minutos andando desde la Plaza de la Constitución, podemos seguir por ejemplo la calle Santiago.
La puerta está construida con sillares de mármol y destaca por su frontón triangular partido, que albergaba el mecanismo del puente levadizo.
Es visible el escudo real de Portugal y una inscripción latina que viene a decir: «Del mantenimiento de la Fe y la religión surge el aumento del Imperio».
Las otras dos puertas, la Puerta San Francisco y la Puerta Nueva, no se conservan.
Convento de San Juan de Dios
A pocos metros de la Puerta del Calvario se encuentra el Convento de San Juan de Dios.
El Convento de San Juan de Dios nació como convento de clarisas, aunque la necesidad de proteger mejor la villa hizo que parte de sus tierras quedaran ocupadas por la muralla abaluartada. Las monjas lo abandonaron y el edificio pasó a manos de los monjes hospitalarios de San Juan de Dios, que lo dedicaron al cuidado de los soldados heridos.
Su gran joya es el claustro, de planta cuadrangular y dos pisos de arcadas. Los arcos están sostenidos por columnas de mármol de Estremoz.
En la actualidad, el edificio del convento alberga la Oficina de Turismo y el Museo Papercraft.
La Plaza de Toros
En el interior del baluarte de la Cortadura se encuentra la Plaza de Toros de Olivenza, construida a partir de 1857, cuando la reina Isabel II concedió el permiso para levantarla.
Otros puntos de interés
- La Casa Modernista, la única de Olivenza, se encuentra en la calle José Moreno Nieto, popularmente conocida como «los baldosines». Es una casa de finales del siglo XIX y principios del XX, con clara influencia del gusto decorativo portugués.
- Los Pasos son altares de tradición portuguesa que se montan para la Semana Santa en distintas calles, como la calle Caridad, Santa Lucía, Ramón y Cajal, la Plaza de Santa María o el Paseo de Portugal.
- El Cuartel de San Carlos y el Cuartel de Caballería, del siglo XVIII, recuerdan el pasado militar de la ciudad.
- El Paseo de Portugal, el Paseo Chico y el Paseo Grande son agradables jardines para descansar y pasear.
- En la Puerta del Calvario y su entorno se han descubierto hallazgos arqueológicos de interés durante las obras de rehabilitación.
Gastronomía
La cocina de Olivenza es una locura de sabores extremeños y portugueses.
El postre por excelencia es la Técula Mécula, una tarta elaborada con almendra molida, azúcar y yema de huevo, cubierta por una fina capa de masa y con un ingrediente secreto que la hace inimitable. Es un postre contundente.
También son muy típicas las migas, los productos de la matanza, las sopas de tomate, la caldereta de cordero, el bacalao a la portuguesa…
Y volviendo a los postres, por nombrar sólo algunos, los bollos turcos, el piñonate o los piononos.
Qué ver cerca de Olivenza
Olivenza es una base ideal para explorar la raya y el suroeste de la provincia de Badajoz:
- Elvas (Portugal), a pocos kilómetros: su conjunto histórico y sus imponentes fortificaciones abaluartadas son Patrimonio de la Humanidad.
- El Puente de Ajuda, sobre el Guadiana, en la carretera hacia Portugal. Hoy se conservan sus ruinas consolidadas.
- Badajoz, a 24 km, con su Alcazaba y su casco antiguo.
- El Gran Lago de Alqueva, el mayor embalse de Europa Occidental, con la zona de baño de la Playa de Cheles.
- La Sierra de Alor, ideal para el senderismo y para observar aves.
- Alconchel y su castillo, Táliga, Barcarrota, Higuera de Vargas y Villanueva del Fresno.






