Romería de la Virgen de Piedraescrita
Las carrozas realizadas por los habitantes de Campanario visten dos días
en los que se vive la fiesta principal. Una fiesta de luz y color en la que
destaca la implicación de los habitantes en la creación de carrozas,
así como la música y el baile que se encargan de acompañar
a los romeros en su camino hacia el lugar donde se encontró la piedra
escrita.

Cuenta la leyenda que el origen de la Virgen de Piedraescrita
fue en el siglo XIII al ser descubrierto un resto funerario de origen romano
(Ara) en él había una inscripción
"a Lucio Valerio Lucio Fabio Calixto, Silvano Victello Valeriano: vencedores",
y junto a ésta se encontraba la imagen de la Virgen.
Desde entonces hasta nuestros días la fiesta ha ido evolucionando
hasta convertirse en el acontecimiento que es en la actualidad esta celebración.
El festejo comienza en el centro de Campanario con el tradicional
desfile de carrozas; en su preparación
se invierten más de dos meses, además de una gran cantidad de
papel de seda, pegamento, y estructuras para sujetar las figuras. Los resultados
son tan excepcionales que se celebra un concurso
para elegir a la carroza ganadora.
Una vez finalizado el desfile los romeros se desplazan hasta
la ermita donde disfrutan de un día de campo en el que se degustan los
platos típicos como las empanadas de cecina y
yerbabuena, o el "jornazo" el postre típico adornado
con huevo duro.

En el camino de vuelta se realizan varias paradas
para cantar y bailar, siendo parada obligatoria la que se realiza en
la cruz de Piedraescrita. De vuelta a Campanario
la celebración continúa con una fiesta
en el centro de la ciudad que se alarga hasta altas horas de la madrugada.