El dolmen de Lácara
Se trata en realidad de un sepulcro de corredor, una verdadera joya arquitectónica
del Caleolítico.

Vista de la entrada al corredor
Está situado en plena dehesa, entre encinas, a pocos kilómetro
de Mérida, en la carretera que une Aljucén con La Nava de Santiago.
Para llegar hay que recorrer unos 10 Km desde Aljucén
(aproximadamente la misma distancia desde La Nava). El acceso está señalizado
mediante un cartel y se puede aparcar en el terreno que hay junto a la verja
de entrada. Se accede a pie, a través de la puerta pequeña situada
a la izquierda.

Acceso al recinto en el que se sitúa el dolmen
Una vez dentro del recinto hay que seguir la valla, dejándola
siempre a mano derecha (alejándonos de la carretera). A unos 100 metros,
siempre siguiendo la valla, se gira a la izquierda (avanzaremos aproximadamente
en paralelo con la carretera). A unos 200-300 metros encontraremos una pequeña
casa en ruinas.

Un poco más adelante (siempre siguiendo la valla) nos
encontraremos el dolmen, una elevación del terreno que pasa casi desapercibida,
alrededor de la cual se pueden ver algunas piedras que surgen del suelo siguiendo
un patrón sospechosamente regular. Simplemente hay que rodear el perímetro
para llegar a la zona abierta.


El dolmen está formado por un largo
corredor cubierto, que da acceso a la cámara
mortuoria.

Vista del corredor. Al fondo la cámara mortuoria
Y la cámara es un verdadero prodigio. De las grandes
piedras que se elevaban hacia el cielo (la cúpula estaría a unos
5 metros) sólo queda una intacta, que da idea de la grandiosidad de la
construcción. Las demás aparecen partidas. Pero en la base se
puede apreciar la precisión con la que fueron colocadas.

Cámara mortuoria
La cúpula se cerraba con una gran losa (tapa), de la
que no quedan evidencias a primera vista.
Toda la estructura estaba cubierta con piedras y tierra, hasta
formar un gran túmulo.
Para reforzar y sujetar el túmulo se colocaban grandes
piedras en la base, a modo de contrafuertes, a lo largo de un anillo exterior.
Estas piedras son visibles en el perímetro del dolmen
de Lácara.
Los dólmenes eran construcciones sagradas, utilizadas
para enterrar a los miembros de la comunidad. La construcción de un monumento
de este tipo suponía un esfuerzo enorme y necesitaba de la colaboración
de muchas personas.
Sólo visitándolo se puede comprobar la magestuosidad
de esta verdadera obra de ingeniería.
