El valor de este castillo-palacio se expresa a través de una espectacular fachada en un enclave idóneo para descubrir el entorno monumental y los parajes naturales que posee la zona. Nueve torres almenadas guardan celosamente un interior regio y grandioso que conserva hermosos artesonados, arcones, herrajes, pasamanos y otros detalles decorativos pertenecientes al antiguo palacio.
Dispone de 48 habitaciones dobles, y dos habitaciones con salón, todas ellas conservan artesonados, decoración y detalles del Ducado, son señoriales, elegantes y espaciosas.
Destacan asimismo la piscina, los patios y el jardín, perfectamente cuidado. Así como sus salones de reuniones.
En el comedor se dan cita los mejores platos de la zona como la caldereta de cordero, las migas extremeñas y el solomillo ibérico al queso de los Ibores.