La Encamisá de Torrejoncillo
La devoción y el compromiso que establecen los paladines y habitantes
de Torrejoncillo con sus creencias se plasma la noche del 7 de diciembre.

Los paladines recorren en procesión las calles
de Torrejoncillo
El origen es bastante incierto, sin embargo,
la mayoría de las teorías se basan en la salvación de un
grupo de habitantes que se encomendaron a la virgen en la batalla
de Pavía. Se cubrieron con sábanas
blancas durante la lucha y lograron salvar la vida.
En agradecimiento a la virgen la
noche del 7 de diciembre, víspera de la Purísima,
salen en procesión. A las 10 de la noche los paladines
de la Encamisá cubiertos con sábanas
blancas rememoran el acontecimiento.
De la iglesia parte el estandarte de la virgen acompañado por los fieles.
Mientras en la plaza los jinetes esperan encontrarse con el estandarte. En el
encuentro se disparan
sus escopetas y gritan las salvas a la virgen y
prosigue con un recorrido de casi tres horas por las calles de Torrejoncillo.
Los jinetes portan el estandarte y todos desean estar cerca de él para
pedirle gracias y hacerle promesas, la principal volver a acompañarlo
el próximo año.
Mientras en la calle se encienden
las joritañas, pequeñas hogueras, alrededor de las cuales
se reunen los vecinos. Además los niños
prenderán las jachas preparadas para la ocasión.
Lo más importante de la Encamisá no es su origen
sino la devoción y el compromiso que establecen los paladines y habitantes
de Torrejoncillo con sus creencias.