2007-04-04 | Tania | 5
Uno de los sitios más maravillosos en los que he estado. Una finca preciosa, muy cuidada donde se respira mucha tranquilidad. Las habitaciones preciosas y acogedoras. Al hotel no le falta detalle. Ambrosio y Marisa son encantadores, y hacen de la estancia mucho más fácil. La comida es maravillosa, todo de primera calidad y a la carta. Tiene un encanto especial...El paraje es maravilloso, con unas vistas increibles.. Espero volver pronto.